Antes de que los móviles aparecieran tal y como se conocen actualmente, han existido tecnologías, que de algún u otro modo han permitido la comunicación móvil aunque con limitaciones.
La telefonía móvil comenzó a desarrollarse en la década de los 40 del siglo pasado utilizando en primer momento modulación AM y posteriormente FM siendo los equipos enormes y pesados, teniendo que ser siempre utilizados a bordo de vehículos.
En los años 80, se lanza el sistema NMT 450, que fue el primer sistema de telefonía móvil tal y como se entiende actualmente. En esta misma década, se lograron avances, tanto en la portabilidad de los terminales como en dotar de servicio a un mayor número de usuarios. Además del sistema mencionado, se desarrollaron otros como AMPS y TACS (que sería el conocido en España como Moviline, desapareciendo en el año 2003). Esto fue lo que se conoció como la Primera Generación (1G)

Ya en la década de los 90 se desarrolla la Segunda Generación (2G) siendo la principal característica de la misma, la digitalización de las comunicaciones, ofreciendo mejor calidad de voz, un aumento en la seguridad y una simplificación en la fabricación de los terminales. En Europa se utilizaban las frecuencias de 900 y 1800MHz que aún hoy en día se siguen empleando.
Con esta generación, también se afianza el estándar que ha universalizado la telefonía móvil, el GSM (o Global System for Mobile Communications). Se trata de un estándar europeo con las siguientes características, entre otras: buena calidad de servicio, terminales y servicios baratos, ‘roaming’ internacional, soportar futuros servicios o eficiencia del espectro.
Con la introducción del sistema GSM, las operadoras tenían un problema debido a la falta de terminales, que debían pasar exámenes exhaustivos para evitar que los terminales causaran daños a la red. Una de las características de los dispositivos actuales que nació en aquellos días, fue el establecimiento del IMEI (International Mobile Equipment Identity) individual para cada equipo, de forma que pueda identificarse qué modelo de teléfono estaba intentando comunicar.
La aparición del GSM tuvo un impacto mayor a nivel de la apertura de mercados de las telecomunicaciones.
Pero las limitaciones de este estándar, pronto salen al descubierto ya que se limitaba a dar servicio de voz o de datos a baja velocidad, mientras el mercado empezaba a requerir servicios multimedia, lo que implicaba un aumento de la capacidad de transferencia de datos del sistema.
En esa época, la tecnología no podía alcanzar la demanda del mercado, por lo que optó por subir a un peldaño intermedio, la Generación de Transición (2,5G) y que permitía el envío de mensajes con melodías o iconos basándose en el envío de SMS (conocidos como EMS); o el envío de mensajes con una foto, archivo o vídeo (de una duración máxima de 15 segundos) y que son conocidos como MMS. Pero para permitir la transmisión de los mensajes mencionados anteriormente, era necesaria una evolución en la técnica y aparecieron las tecnologías EDGE y GPRS.
La tecnología GPRS (General Packet Radio Service) es capaz de proporcionar una velocidad de transferencia de datos mayor que GSM ya que utiliza el concepto de comunicación por paquetes, en vez del tradicional por circuitos. Mientras que en esta última se ocupa el recurso durante toda la comunicación, en paquetes solamente se requieren cuando existe algo que recibir o transmitir. Con la aparición del GPRS se mejora y actualiza a GSM con los servicios siguientes: Servicio de mensajes multimedia (MMS); Mensajería instantánea; Aplicaciones en red para dispositivos a través del protocolo WAP; Servicios P2P utilizando el protocolo IP; Servicio de mensajes cortos (SMS); Posibilidad de utilizar el dispositivo como módem USB
En la evolución, tanto de los servicios y demanda por parte de los usuarios, el siguiente paso es el de acceder a internet a través del dispositivo móvil, de forma que se tenga acceso a toda la información en cualquier sitio, en cualquier momento. Pero este avance lleva consigo la necesidad de emplear un mayor ancho de banda y el desarrollo de nuevas tecnologías que permitiesen alcanzar esos nuevos servicios. En este momento aparece la Tercera Generación de telefonía móvil (3G) con la tecnología UMTS al frente que permite, además de lo indicado anteriormente, establecer videoconferencias, ver la televisión desde un dispositivo móvil o la transferencia de archivos.
En la actualidad es innegable la repercusión de la tecnología móvil y de que se trata de una tecnología que ha avanzado de una forma exponencial en los pocos años que tiene de vida. Cabe destacar, que se siguen mejorando tanto a nivel de dispositivos, como de infraestructuras y servicios y que irán apareciendo en un futuro no tan lejano.

